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Biochimeneas

En los últimos años, las chimeneas de bioetanol –popularmente conocidas como biochimeneas por su respeto hacia el medioambiente–, han ido ganando terreno en los hogares españoles frente a otras alternativas, debido sobre todo a su estética, a que son más fáciles de instalar y también más limpias que las chimeneas convencionales de leña.

Las biochimeneas están de moda

Pero también, y esto es importante, a que que no contaminan ni el suelo ni el aire. Este tipo de calderas reemplazan la madera por un biocombustible ecológico en forma líquida; se alimentan de un alcohol destilado, el bioetanol, producido por diferentes clases de residuos orgánicos (fundamentalmente vegetales; desde el maíz, la caña de azúcar o el sorgo hasta la patata, el trigo, las algas o la piel de naranja), y es una de las opciones más limpias, pues como productos de la combustión se obtienen vapor de agua y dióxido de carbono.

El vapor de agua provoca efectos beneficiosos para nuestra salud, mediante el aumento de humedad, y por contra la emisión de dióxido de carbono es tan pequeña que no representa amenaza alguna. Es importante que, a diferencia de otros tipos de combustibles obtenidos del petróleo, las emisiones de dióxido de azufre son inexistentes. De hecho, por lo general, la composición y cantidad de los productos generados por la combustión se asemeja a la composición del aire exhalado por el ser humano, lo que hace más sencilla la limpieza de dichas estufas. Una tarea que, no obstante, debe dejarse en manos de deshollinadores profesionales.

Pero analicemos mejor las ventajas e inconvenientes de las biochimeneas, y que cada cual ponga en la balanza unos y otros antes de tomar la decisión de elegir su instalación, en detrimento de las chimeneas convencionales de madera.

Ventajas de las biochimeneas

Las ventajas de las chimeneas de bioetanol son innegables antes, durante y después de su empleo. Su instalación es con toda probabilidad una de las más sencillas, pues este biocombustible empleado para dar calor no necesita salida de humos, por lo que no precisa abrir ningún tipo de agujeros ni salidas al exterior. El combustible es más limpio que la leña, no emite humos, ni produce ceniza u hollín o suciedad alguna en forma de polvo.

Y al no producir humo, no se pierde calor, que se queda en la sala donde está instalada. Dicho sea de paso, al no precisar obra de albañilería las biochimeneas pueden colocarse prácticamente en cualquier lugar de la casa, incluso en un entorno de madera (el vapor de agua contribuye de alguna manera a mantener el equilibrio higroscópico de ésta, y el poder calorífico que desprende la combustión del bioetanol es menor que el de cualquier tipo de leña). Por lo que el mercado ofrece modelos para ser instalados en la pared, en el suelo, e incluso óptimos para integrarse en elementos decorativos ya existentes.

Además, su poder calórico es muy rápido, bastando apenas tres cuartos de hora para calentar un salón de unos 30 metros cuadrados, con una altura de 2,5 metros, con una chimenea de bioetanol con una capacidad calórica aproximada de 3 kW/h. Y en lo referente a su seguridad, la aplicación de ‘autoextinción’ de cualquier modelo de calidad de los actuales evita un supuesto peligro de incendio. Sobre todo, el riesgo es muy inferior al de una chimenea tradicional, puesto que no se producen chispas que puedan saltar, y no pueden rodar troncos encendidos fuera de la chimenea que provoquen intoxicación para las personas. Si el uso y la situación del quemador son los correctos, el riesgo de accidente es prácticamente nulo.

También está el elemento estético, si se desea añadir un elemento decorativo a la vivienda, aquellas personas que en su día tuvieron o tienen aún una chimenea en desuso, dado que prefieren prescindir de ella por sus inconvenientes, pueden sustituirla por una de bioetanol de manera sencilla por las razones ya apuntadas con anterioridad.

Por último, las biochimeneas son perfectamente transportables; de hecho, igual que cualquier mueble. Esto permite, sobre todo a las personas que viven en régimen de alquiler, el poder disfrutar de una chimenea, y trasladarla sin problemas en caso de mudanza. Su peso, sus dimensiones y la carencia de exigencias para su instalación hacen que su traslado no suponga ningún tipo de problema. Es más, incluso dependiendo del modelo de biochimenea, se pueden trasladar dentro de una misma vivienda en función de dónde se quieran tener en un momento determinado. Una pequeña plataforma con ruedas pequeñas permite su desplazamiento de una forma cómoda y práctica.

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Desventajas de las biochimeneas

A pesar de que las biochimeneas están sin duda de moda, aunque comenzaron a comercializarse hace ya más de una década, no les faltan detractores, que argumentan los inconvenientes propios de estas chimeneas. Y el primero de ellos es que son más caras.

Muchas veces parecen un buen recurso como sistema de calefacción con una inversión inicial baja, pero en realidad el coste que genera su consumo es mayor, puesto que el precio del bioetanol supera al de la madera y/o el petróleo, y por lo tanto no está al alcance de todos los bolsillos. Además, para la producción de este combustible, como ya hemos explicado, se precisa el uso de residuos orgánicos, por lo que la sostenibilidad aseguran que es cuestionable por la posible deforestación, y la sustitución de suelos que antes se dedicaban al cultivo de alimentos y ahora se explotan para esta opción energética.

Está también el tema del olor. Que no emita humo no significa que el bioetanol no desprenda cierto olor característico, que puede, también es cierto, camuflarse con ambientadores específicos. En todo caso, conviene utilizarlas en habitaciones que puedan ventilarse tras un uso prolongado. Las biochimeneas de mayor calidad queman sin dejar residuos, por lo que no precisan de aditivos para el olor; pero un pequeño recipiente con agua y unas gotas de esencia hacen que con el calor aromatice la estancia.

A ello se suma, además, cierta ineficiencia energética. Y es que, con una biochimenea difícilmente se logra calentar toda una casa. Es cierto que las chimeneas de bioetanol desprenden un alto poder calorífico, capaz de proyectarse mucho mejor por toda la sala en la que se encuentre, Pero también sucede que el resto de las habitaciones no aprovechan su convección. Por lo que no faltan quienes hablan de las biochimeneas más como un complemento al sistema de calefacción tradicional que como una verdadera alternativa.

Porque además no tienen calor ‘residual’. A diferencia de las chimeneas de leña, cuyas brasas continúan emitiendo calor mientras se apagan, las chimeneas de bioetanol dejan de emitir calor en el preciso momento en que concluye la combustión, pues se fabrican con quemadores de acero. Si bien, para lograr que el calor se acumule, existen biochimeneas con materiales adecuados para ello, como piedra o cerámica.

Para concluir, hablemos de los servicios de mantenimiento y limpieza de biochimeneas. Frente a las tradicionales, que requieren quitar las cenizas, almacenar el combustible y limpiarlas, el único cuidado que necesitan las de bioetanol es la limpieza o engrasado ocasional de las superficies de alguno de los materiales. No obstante, hay que realizarlos según las recomendaciones del fabricante, para lo cual siempre es recomendable un servicio de deshollinadores profesional.

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