Comprar leña de chimenea

Comprar leña de chimenea los mejores consejos

Bien sea para proporcionarnos esa solución cálida e irreemplazable para las mañanas heladas de esta primavera con bajas temperaturas tardías; o de cara a las bajadas de termómetro nocturnas, al ocultarse el sol.

No nos engañemos: encender la chimenea para disfrutar de su reconfortante calorcito no precisa de una excusa rebuscada, ¿verdad? Pues bien, aunque comprar leña de chimenea pueda parecer un proceso bastante sencillo y rutinario, tiene “su aquel”.

Comprar leña de chimenea tiene su arte

De hecho, saber cuál adquirir exactamente para lograr los mejores resultados; o cómo encontrar distribuidores locales que ofrezcan garantías; y sobre todo averiguar cómo han de examinarse los troncos de madera antes de adquirirlos va a ayudar a obtener el mejor combustible: la madera que mejor se adapte a tus necesidades.

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Por eso, hoy los deshollinadores vamos a llevar a cabo un somero repaso de los detalles a tener en cuenta a la hora de comprar leña de chimenea, que nos podemos encontrar por ahí y cómo elegir la mejor opción.

¿El garaje lleno de troncos?

En esto, como en todo, lo mejor es proceder con cabeza.

Esto es, pararse a pensar en vez de coger el coche, acercarnos al primer punto de venta donde se apilan los troncos y, sin encomendarse a nada ni a nadie, hacernos con una cantidad que nunca podrá ser exacta a ojo, y sin conocer antes precios y características.

Comprobar el espacio disponible

Por ejemplo, antes de comprar la leña de chimenea,

¿Has recapacitado sobre cuánto espacio dispones para almacenarla?

Porque puedes sentirte tentado de adquirir madera a granel, para obtener un mejor precio de venta y tener así la suficiente para toda la temporada.

Debes ser realista sobre el espacio que tienes para guardarla como es debido; esto es protegida de las inclemencias meteorológicas.

¿Estás dispuesto a dejar que tu coche duerma “al sereno” para poder tener el garaje lleno de troncos?

Elige bien el espacio

Además de asegurarte de tener espacio para apilar ordenadamente la madera, recuerda que es mejor conservarla en un lugar limpio y seco, con suficiente espacio entre los troncos para permitir la eliminación de humedad y evitar así que se pudran.

Por este motivo los deshollinadores te recordamos que no debes colocar la leña pegada a una pared contigua a tu casa o en el mencionado garaje, salvo que no te importe convivir con los ratoncitos de campo, los insectos…

Cuanto más cerca mejor

Pero cuando la temperatura justifica encender la chimenea, transportar cestos pesados de madera puede resultar aburrido, cuando no directamente odioso. Para evitarlo, intenta encontrar un lugar para la leña que esté lo más cerca posible de la chimenea.

Mientras el área esté seca, puedes mantener una cierta cantidad de madera en casi cualquier lugar, incluyendo un estante grande o un nicho ad hoc en la pared, en un arcón o armario vacío y sin usar o en un cobertizo creado ex profeso.

Fíjate, toca… y pregunta sin vergüenza

Dicho lo cual, no está de más realizar una prospección sobre el sitio donde vas a comprar la leña de chimenea.

Habrás visto que ciertas estaciones de servicio y supermercados con aparcamiento exterior tienen rincones de venta.

Nada que objetar siempre que compruebes antes de pagar en caja que la madera que adquieres en ellos es adecuada.

Por favor, sigue leyendo que vamos a ofrecerte algunas pistas sencillas sobre cómo buscar un proveedor durante el buen tiempo, cuando prescindes de encender la chimenea.

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Es mejor comprar cuando la leña está seca

Muchas personas esperan para adquirir su leña justo antes de usarla, sin darse cuenta de que realizar su compra durante una temporada baja, como el verano, da a la madera la oportunidad de secarse.

Porque, en efecto, antes de comprar leña de chimenea, has de comprobar su estado.

O dicho de otro modo, su contenido de humedad. Si estás adquiriendo leña más bien verde, es mejor prever que habrá de secarse durante aproximadamente 8 ó 9 meses, en función de la propia humedad en el ambiente la zona donde residas.

La leña recién cosechada y cortada no se quema tan bien como la leña seca.

¿Cómo diferenciar la leña seca de la húmeda?

Muy sencillo, fíate de tus sentidos y aplica –una vez más– el sentido común: la leña fresca es ligeramente verde y más pesada (debido a su contenido de agua), por lo que además de ser menos adecuada para la chimenea hace que pierdas económicamente parte del peso total comprado… cuando la humedad se seque.

Por su parte, la leña seca es completamente marrón, es más áspera al tacto y tiene grietas radiales en los extremos e incluso trozos de corteza suelta.

Comprar leña de chimenea precisa ojo

Examina la madera antes de comprometerte a una compra.

Solicita revisar la leña en persona, para asegurarte de que es del tipo que deseas: si estás comprando madera dura, que los troncos sean bastante pesados y no se dejen rayar fácilmente con la uña.

Por el contrario: si se trata de madera liviana, que se le pueda dejar marca con facilidad.

Llegamos a otro punto interesante a la hora de comprar leña de chimenea.

¿Madera dura o blanda?

Y es determinar qué tipo de madera es mejor para tus propósitos. Si vas a emplearla en un fuego al aire libre, no importa mucho de qué tipo se trate.

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Sin embargo, para una chimenea de interior o una estufa de leña, debes tener en cuenta si esa leña procede de madera dura (la que tiene su origen en árboles de hoja caduca, como el roble, el olmo, el fresno o el haya) o blanda (cortada de variedades de hoja perenne o coníferas, como el pino o el cedro).

Lo bueno, lo óptimo y lo que hay que evitar

De madera más ligera, la leña de éstos últimos (el pino, el cedro…) arde más rápidamente que la madera dura, y tiene menos poder calorífico a pesar de que su fuero alcanza temperaturas elevadas al contener gran cantidad de resina, que genera mucho calor al quemarse y grandes llamas.

Por eso la leña de madera blanda se prende con facilidad, pero también provoca más humo y partículas que ensucian la chimenea y requieren de nuestra presencia para dejarla en perfecto estado de cara a la siguiente temporada de tiempo desapacible.

Así, comprar la leña de chimenea con idea de conseguir un fuego que nos caliente toda la noche nos obliga a fijarnos en madera dura, que arde más lentamente y crea unas brasas duraderas, que prolongan la generación de calor.

Otras maderas deben evitarse: las tratadas a presión, pintadas, teñidas o manufacturadas, como el contrachapado, el aglomerado, etcétera, pues pueden llegar a liberar gases tóxicos dañinos para los pulmones.

Los leñadores, en las películas

Ese sentido común al que hacemos alusión pasa también por evitar comprar la leña de chimenea sin tratarse de troncos previamente partidos.

Salvo que desees hacer músculos a base de hacha; algo que, ya te adelantamos, no está al alcance de cualquiera, si no deseas acabar el fin de semana agotado y con las manos llenas de ampollas.

Mejor un tamaño manejable

Pregunta el tamaño aproximado de los troncos, para asegurarte de que se ajustan a tu chimenea o estufa.

La mayoría de la leña adquirida tiene un tamaño similar, pero vale la pena preguntar para asegurarse de que no precisarán cortes adicionales.

¿Me la llevan a casa o he de recogerla yo?

Y en tal caso, ¿hay un cargo extra? Si el vendedor no ofrece dicha entrega a domicilio, asegúrate de comprar una cantidad que puedas transportar tu mismo.

Aparte de saber si te apilarán la madera donde la guardes o la dejarán en montón a la entrada de tu vivienda.

Aunque esto último pueda requerir una propina, créenos: merece la pena.

Grandes superficies o proveedor local

Las grandes cadenas de bricolaje e incluso los hipermercados también venden leña, pero esta madera suele ser más cara y de menor calidad que la que proporcionan los distribuidores locales.

Con quienes además puedes charlar mientras te pesan la cantidad que adquieras.

Porque, eso sí, una vez que encuentres un proveedor al que comprar leña de chimenea fiable, te recomendamos que establezcas una buena relación con él: te va a “chivar” cuándo la leña esté en su mejor momento, si se acercan subidas de precio, etcétera.

Optar siempre por la compra segura

A pesar de la confianza y complicidad con el vendedor, un último consejo: exige una factura de venta.

Un recibo o comprobante –algo particularmente importante si la solicitas por teléfono o a través de la web– es la única prueba de compra si no recibes la entrega o si, llegada la leña a la puerta de tu vivienda, el transportista se niega a hacer la entrega.

Esperamos que estos consejos te hagan disfrutar al máximo la próxima vez que enciendas la chimenea.

Y no olvides que tener la chimenea siempre a punto es también importante.

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