Frecuencia Deshollinar Chimenea

¿Con qué frecuencia hay que deshollinar la chimenea?

Una chimenea limpia es una chimenea segura: según unas estadísticas de 2016 de la Asociación Nacional de Protección contra Incendios de EE.UU., uno de los principales causantes de incendios en un hogar es su mantenimiento inadecuado.

Es cierto que el modelo de vivienda en España es muy diferente, pero la explicación sigue siendo válida para nuestras casas, y hoy hablamos de todos los factores que influyen en la frecuencia para deshollinar una chimenea.

El objetivo de la limpieza de una chimenea es eliminar el hollín, el creosoto y cualquier resto que haya podido entrar desde el exterior en todos los conductos, la cámara de humo, el hogar y el regulador. Esto no sólo evita que la chimenea pueda llegar a obstruirse, sino que ayuda a que la combustión sea más eficiente, ahorrando en leña.

Frecuencia Deshollinar Chimenea Rustica

Por su parte, como ya hemos comentado en este blog en múltiples ocasiones, el creosoto es un compuesto muy inflamable, y que además puede dañar a la estructura de la chimenea, en especial cuando también hay humedad.

Intensidad de uso

Como es lógico, cuanto más veces se use, mayor será la frecuencia con la que deshollinar la chimenea. En las instalaciones más habituales conviene llevar a cabo una limpieza tras la combustión de entre 3.000 y 5.000 kilos de leña. Es verdad que se trata de una horquilla con mucho margen, y eso se debe a que cada tipo de leña genera una cantidad muy diferente de residuos; lo mismo sucede cuando la combustión no es del todo óptima.

El grado de humedad de la madera afecta a la cantidad de hollín que se produce, e incluso la forma de colocar la propia leña (si los troncos están demasiado juntos, no podrá pasar el aire y la combustión será peor); siendo siempre preferible que la temperatura que se alcance sea lo más alta posible. Puedes encontrar más información sobre ambos aspectos en otras entradas de nuestro blog: ‘Encender una chimenea de forma segura’ y ‘La mejor leña para chimeneas’.

Otro indicio que podemos emplear para decidir cuándo es necesario limpiar la chimenea es la cantidad de cenizas que tengamos en el hogar. Si su nivel tiene una altura que pasa de los tres milímetros (un poco más del grosor que tienen las llaves de casa), hace falta deshollinar.

Eso sí, si entre el hollín vemos restos brillantes, semejantes al vidrio, ya sea en la zona del hogar o en los conductos, será necesario limpiar la chimenea de inmediato, independientemente de la cantidad de cenizas que tengamos, ya que esto es señal de la formación de creosoto. Y eso puede indicar que la combustión no es la adecuada y que la temperatura que se alcanza es demasiado baja. Además, cualquier acumulación de este compuesto puede ser suficiente para dañar una chimenea.

Adelantarse al invierno

Es cierto que podemos calcular la frecuencia con la que deshollinar una chimenea en función de las horas que esté encendida. Pero siempre es recomendable realizar una inspección de forma anual antes de que llegue la época de invierno (o cuando empecemos a utilizarla), especialmente cuando lleva varios meses sin usarse.

En esa inspección, un profesional puede determinar si la instalación se encuentra en buenas condiciones, ya que, más allá de la limpieza, es necesario asegurarse de que los conductos no hayan sufrido algún daño por el efecto de la humedad y los cambios de temperatura o la acumulación de hollín. También puede haber entrado algún tipo de resto, o incluso que haya un nido de pájaros.

En estos casos es mejor prevenir que curar, ya que detectar un defecto a tiempo puede suponer un gran ahorro en reparaciones. Por desgracia, el deterioro es, en ocasiones, independiente del mayor o menor uso que le demos a la chimenea. De hecho, cuanto menos se use, con más probabilidad puede anidar un animal.

La inspección es, por tanto, altamente recomendable para evitar disgustos, y también servirá para decidir si es necesaria o no una limpieza.

Hasta tal punto esto es cierto que incluso recomendamos inspeccionar las chimeneas nuevas o reformadas. El momento indicado será tras unas semanas de uso, para comprobar que su funcionamiento es el esperado.

¿Puedo hacerlo yo mismo?

Sin el equipo adecuado, deshollinar una chimenea puede ser una tarea muy laboriosa, y tiene el riesgo de ensuciar bastante el resto de la casa. Pensemos que en la limpieza de una instalación habitual se suele recoger un cubo entero solo de cenizas. Sí es posible hacerlo con algo más de éxito en el caso de una instalación moderna de tipo insert o cassette en el que los conductos sean rectos, aunque nos resultará difícil inspeccionar adecuadamente todos los puntos.

Independientemente de cómo sea el interior, sí o sí habrá que subirse al tejado para comprobar el sombrerete y la zona superior de la chimenea, algo que tampoco es del gusto de todos.

Ahora bien, siempre podemos tener presente unas buenas prácticas que reducirán la frecuencia para deshollinar la chimenea:

1. Evitar la acumulación de hollín limpiando el hogar.

2. Emplear leña que se haya dejado secar, al menos, seis meses.

3. Asegurarse de abrir completamente el regulador antes de encender un fuego.

4. Emplear únicamente madera o astillas que no estén pintadas ni hayan sido tratadas químicamente.

5. Situar los troncos con el suficiente hueco para el paso de aire.

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