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Mejores materiales para construir una chimenea y mantenerla fácilmente

A la hora de construir una chimenea, ya sea en una nueva vivienda o mediante reforma, uno de los aspectos fundamentales para asegurarnos de su buen funcionamiento es el material de fabricación. El mismo no sólo influye en la seguridad estructural, también en la facilidad con la que se puede limpiar y su frecuencia.

Materiales utilizados tradicionalmente

Tradicionalmente, las casas contaban con chimeneas de tiro y hogar fabricados de material de obra, es decir, de ladrillo, piedra, azulejo, hormigón… Estos componentes de tipo cerámico destacan por su resistencia a las altas temperaturas, haciendo que sean buenos aislantes, además se ven menos afectados por los efectos de la dilatación que el metal.

Por esta razón aún es muy habitual encontrar instalaciones de este tipo de construcción. Sin embargo, entre sus inconvenientes encontramos varias características que afectan a su mantenimiento. Y es que, como ya hemos comentado al hablar con anterioridad sobre los problemas más comunes al deshollinar chimeneas, estos materiales suelen presentar una superficie muy rugosa (en comparación con las metálicas) así como recovecos en las zonas de unión. Todo esto no dejan de ser áreas susceptibles de acumular hollín o creosota, lo que es aún peor, ya que representa un potencial riesgo de incendio.

Materiales más utilizador actualmente

En la actualidad, debemos tener en cuenta los requisitos de cualquier sistema de evacuación de humos que hay que tener en cuenta para construir una chimenea en los edificios están legislados. La regulación general se recoge en la norma UNE-EN 1443 de 2003, y estipula la clasificación y designación de las diferentes chimeneas, tanto para las de tipo modular (prefabricadas) como las construidas a medida en obra. Su objetivo es asegurar que las chimeneas cumplen con los requerimientos de las condiciones de operación en cuanto a parámetros de temperatura, presión, humedad, corrosión…

Además, las chimeneas metálicas tienen sus propias regulaciones específicas, que están contenidas en las normas UNE-EN 1856-1 y UNE-EN 1856-2. La primera está referida a las chimeneas modulares, mientras que la segunda trata los conductos interiores y de unión.

Y es que necesitaremos utilizar distintos dependiendo del tipo de chimenea. Por ejemplo si queremos una chimenea de gas que de pellets debemos tener en cuenta que los humos que origina la combustión son más agresivos, debido a su mayor contenido en sulfuros, y arrastran mayor cantidad de partículas generadas por la combustión.

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Mejores materiales para su construcción: Tubos metálicos

Tanto si hablamos de estufas prefabricadas como de una instalación en nuevas viviendas, hoy en día la opción más adecuada para construir una chimenea es emplear conductos metálicos. Los podemos clasificar en tres tipos: tubos galvanizados, vitrificados y de acero inoxidable. Veamos sus características.

Mejores materiales para chimeneas: Tubos galvanizados

Son elementos fabricados a partir de chapa de hierro o acero, y que están recubiertos por zinc para conseguir la resistencia a la corrosión. La galvanización provoca que el zinc quede expuesto a la atmósfera en la superficie, y forme un óxido estable que protege el metal interior.

Por otro lado, son los tubos más baratos y asequibles, y existen algunos modelos pintados con una sustancia anticalórica (que soportan temperaturas de hasta 900 °C) que les aporta mayor resistencia.

Aún así, sólo son recomendables para estufas de leña con bajo poder calorífico ya que son los menos duraderos. Van perdiendo gradualmente esa capa protectora, debido el efecto de la agresión de los gases de combustión y del hollín.

Mejores materiales para chimeneas: Tubos vitrificados

Se trata de tubos fabricados en acero galvanizado que reciben un tratamiento posterior de esmaltado vítreo. Con este proceso se consigue una chimenea con una segunda capa protectora frente a la corrosión y la temperatura, y una resistencia superior a la de los tubos galvanizados.

La calidad de este esmaltado será la que determine su durabilidad, ya que algunos modelos de tubos sólo reciben este tratamiento protector en la superficie exterior, como elemento decorativo, por lo que en el interior tiene la misma resistencia que el metal galvanizado, no siendo adecuados para las chimeneas que empleen biomasa o pellets como combustible.

Mejores materiales para chimeneas: Tubos de acero inoxidable

Hoy en día se trata de la opción más comúnmente elegida para construir una chimenea, debido a que es el material más resistente y duradero. El acero está fabricado mediante una aleación con cromo, elemento que causa la formación de una capa superficial muy fuerte frente a los efectos de la corrosión. Y como esta capa la origina la propia composición del metal –frente al galvanizado, en el que sólo se superpone un metal sobre otro–, cualquier daño sobre la superficie no lo debilita.

En la industria es habitual que se hable de los aceros inoxidables de grado 304 y de grado 316. En apariencia son exactamente iguales, pero se comportan de forma distinta frente a la corrosión. El grado 304 era el más empleado hace algunos años, pero el 316 es el preferido en la actualidad por su mayor resistencia frente el ataque ácido, especialmente contra los cloruros, que consigue gracias a la presencia de molibdeno en su composición, lo que también lo hace perfecto para su uso en el exterior.

En cuanto a su mantenimiento, es recomendable que tanto los tubos de acero inoxidable como los vitrificados se sometan a un deshollinado e inspección anuales, aunque el uso de la chimenea no sea muy intenso.

Otros aspectos a tener en cuenta en la construcción de chimeneas

Como hemos comprobado, y si bien la elección de los materiales es importante, no hay que olvidar el resto de elementos que entran en juego al construir una chimenea y que causan que su mantenimiento sea más o menos fácil, como los componentes de unión de los conductos, el aislamiento empleado, la elección del sombrerete adecuado…

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