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Los problemas más comunes en chimeneas con nidos de pájaros

Con la llegada del calor llega también la época de cría y por lo tanto los propietarios de chimeneas se enfrentan a esta realidad: los nidos de pájaros. Cuando las aves deciden crearlos dentro de las mismas, buscando el refugio de depredadores o de las propias inclemencias climatológicas, con lo que ello ocasiona de taponamiento, ruidos, suciedad, etcétera.

Cuando la primavera da paso al verano, los deshollinadores comenzamos a recibir avisos sobre grajos, vencejos, golondrinas…  que tienen la costumbre de anidar en las chimeneas, con la consiguiente preocupación que ocasiona en los inquilinos de la casa.

Así que, si comienza a encontrar ramitas y otros restos vegetales dentro de casa, en su parrilla o en los alrededores de la chimenea, existen grandes posibilidades de que se esté produciendo una nidificación. Antes de intentar eliminarlo debemso tener en cuenta que limpiar el nido con métodos caseros puede ser un trabajo muy sucio, peligroso incluso, y sin garantía de haberlo hecho bien.

Cómo detectar el nido en nuestra chimenea

La forma más habitual en la que nuestros clientes nos cuentan que comienzan a notarlo, a darse cuenta de que pueden tener un problema de nidos de pájaros en su chimenea, es cuando las ramitas, las hojas secas, los trozos de raíz… comienzan a caer sobre el hogar , o también cuando notan ruidos extraños: gorjeo de gorriones o arrullos de palomas, que se detienen curiosamente cuando uno se acerca a escuchar con atención.

Así que, si comienza a encontrar ramitas y otros restos vegetales dentro de casa, en su parrilla o en los alrededores de la chimenea, existen grandes posibilidades de que se esté produciendo una nidificación. Basta fijarse un poco y vigilar la chimenea por fuera para observar que los pájaros vuelan de un lado a otro, efectuando picados sobre el conducto o empujando material hacia dentro.

Con suerte se podrá detectar el que hay nidos de pájaros con las pistas que hemos comentado antes pero en otras ocasiones, –especialmente en segundas residencias que no se habitan con tanta frecuencia– puede que no veamos estas “señales”, y la primera vez que saben de dichos nidos de pájaros en su chimenea es cuando el fuego o la estufa comienza a humear de nuevo con su uso continuado. Todo un inconveniente, aunque lo más importante es el peligro para la salud que constituye el monóxido de carbono entrando en casa.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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¿Qué se puede hacer para eliminar el nido?

Debemos tener en cuenta que el problema surge una vez que las aves han comenzado a construir su nido, pues éste no podrá retirarse hasta el final de la temporada de anidación como indica este Real Decreto del BOE. También debemos tener en cuenta de qué tipo de ave se trata ya que se necesita un permiso especial para retirar nidos de aves protegidas.

Por lo tanto lo primero que debemos hacer es informarnos bien, contar con la ayuda de un profesional para poder quitarlo de una manera segura, legal y sin causarle daño alguno a las aves.

Tambiénsi si tenemos conectado a la chimenea cualquier fuego de gas, estufa, etc. debemos dejar de emplearla para evacuar humos. Porque, si bien lo más común es pensar que el nido será pequeño, como los que vemos a menudo en las ramas de los árboles, lo cierto es que los nidos de pájaros construidos por aves a las que les gusta buscar este tipo de refugio tienen instintivamente aprendido que es preciso arrojar primera ramitas o palos más grandes por el tubo hasta que se enganchen en un ángulo, o se atoren en una curva en la chimenea.

Después continúan dejando caer más, llenando poco a poco la chimenea hasta que las ramas alcanzan la altura que desean para construir el nido real, a menudo cerca de la parte superior. Lo cual significa que, cuando llegamos los deshollinadores a retirar el nido y limpiar la chimenea, nos encontramos a menudo el conducto verdaderamente bloqueado, taponado casi por completo por el nido de pájaros.

También debemos considerar que hacen falta herramientas especializadas; es poco probable que un conjunto barato de escobas o cepillos, por muy telescópicos que sean, sirvan por sí solos para despejar el nido y dejar diáfana la chimenea. Pero además, ¿cómo puede estar uno seguro de haber eliminado por completo el nido y el atasco consecuente del conducto? Cuando se hacen limpiezas “caseras”, es habitual acabar descubriendo que, aunque todo parece funcionar correctamente, y el fuego luce unas llamas vivas y no revoca, en realidad haya quedado algún resto intacto. Esto para las aves es una invitación para volver a poner sus nidos el año siguiente ya que lo ven como parte del trabajo ya hecho. Siempre conviene inspeccionar la chimenea con una pequeña cámara de circuito cerrado después de retirar un nido y deshollinar a fondo, para asegurarnos de que el problema está resuelto.

¿Cómo evitar evitar futuros anidamientos?

Después de que los deshollinadores retiramos nidos de pájaros en chimeneas, deben colocarse siempre protectores para aves (como un sombrerete o una rejilla), pues una vez que se ha construido un nido, los mismos u otro pájaros –muchas veces, sus propios polluelos ya de adultos– regresarán cada año para anidar en la chimenea.

Debemos colocarlos una vez se haya eliminado el nido y limpiado correctamente la chimenea.

Se suele presuponer que con colocarlo tan pronto como nota que están anidando es suficiente, pero podrían haber estado construyendo el nido unos días antes de uno se diese cuenta, y lo único que se conseguiría es impedirles el paso pero, es muy probable que el conducto esté ya bloqueado.

Y aún no te lo hemos contado todo: las ramitas, las hojas secas… son soportables, pero ¿qué hay de cajetillas de cigarrillos aplastadas, trozos de papel, bolsas de plástico, bandejas de corcho expandido…? Y es que, a medida que los nidos de pájaros llegan a la parte superior de la chimenea, las aves colocan restos como estiércol, musgo, pasto, pelo y otros materiales más blandos, donde depositarán los huevos. Esta capa superior a menudo forma una bola sólida que es difícil de romper y con un olor desagradable.

Nuestra recomendación, tomar precauciones para evitar sustos de antemano. La temporada de anidación va de mediados de marzo hasta agosto, o cuando los polluelos hayan levantado el vuelo. Por eso, un poco de atención a las pistas, aviso inmediato a los profesionales, para que coloquemos un buen protector, una rejilla y así, evitar tener cada año el mismo problema.

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