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Revestimiento chimeneas

A la hora de abordar el revestimiento para chimeneas es preciso tener en cuenta al menos tres aspectos clave: su función para incrementar la eficiencia energética de la instalación, su no menos importante papel en la seguridad de edificios y hogares, y la siempre opinable parte decorativa u ornamental.

El revestimiento para el exterior y el interior del hogar

El revestimiento para chimeneas que ofrece el mercado para modernizar el funcionamiento y también el aspecto de la instalación. En nuestro país, las casas contaban tradicionalmente con chimeneas de tiro y hogar fabricadas en material de obra, es decir, hechas de ladrillo, piedra, azulejo, hormigón… Estos componentes de tipo cerámico destacan por su resistencia a las altas temperaturas, haciendo que sean buenos aislantes, además se ven menos afectados por los efectos de la dilatación que el metal. Pero en la actualidad hay muchas otras opciones que servirán para cambiar tanto la fachada como el interior de la instalación.

En la actualidad, los requisitos de cualquier sistema de evacuación de humos que hay que tener en cuenta para construir una chimenea en los edificios están legislados.

Y el objetivo de los legisladores es asegurar, entre otras cosas, que el revestimiento para chimeneas cumple con los requerimientos de las condiciones de operación en cuanto a parámetros de temperatura, presión, humedad, corrosión…

Los materiales exteriores atraen la atención hacia la chimenea y de algún modo, completan el estilo elegido para la chimenea de puertas adentro, a menudo el verdadero punto central de la casa,  por la calidez que ofrece el fuego y por supuesto gracias al aspecto decorativo que ofrece.

En este sentido, y teniendo siempre en cuenta la decoración del resto de la estancia en la que se encuentre el hogar, es posible elegir entre diversos revestimientos para chimeneas. Y a la hora de comparar entre unos y otros es preciso tener en cuenta tanto el acabado ornamental de los mismos como su eficiencia energética, la sencillez de mantenimiento o limpieza de la chimenea y sus diferentes precios finales.

Y otro acabado moderno es conseguido a base de placas de yeso, también conocido por su nombre comercial: Pladur. Más conocido para cubrir paredes existentes o crear tabiques, este material se ha ido ganando un puesto alternativo como revestimiento para chimeneas. Hablamos de capas laminadas que contrapean yeso y cartón, obteniendo un acabado sencillo pero resistente al fuego. Es económico y versátil a la hora de ajustarlo a la decoración: por ejemplo, para recubrir hogares prefabricados como las chimeneas de doble cara.

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Funciones y materiales del revestimiento

¿Cuáles son las principales funciones de los revestimientos para chimeneas? Además de completar el acabado y decoración de la instalación externa, protegen el interior del hogar de la acción del fuego y humo, y permiten redistribuir el calor hacia las áreas adecuadas; sin ir más lejos, disimulando a la vista la canalización de tubos a otras estancias.

Algunos materiales funcionan bien para ambas partes de la estructura, la que permanece a la intemperie y la que adorna el interior de la casa, aunque es preciso distinguir entre los revestimientos para chimeneas interiores y exteriores, dado que como ya hemos dicho se trata de uno de los aspectos claves para el correcto funcionamiento de la instalación.

En la parte exterior, la piedra es sin duda la opción más económica, aunque lo extendido de su uso se debe también al carácter decorativo de este tipo de armazón. Su sencillez no debe confundir, ya que tiene la virtud de transformar por sí misma el aspecto de la chimenea. De hecho, la piedra natural se adapta a la perfección a los ambientes rústicos, y su precio no admite comparación al de otros materiales igual de contundentes como el mármol o el granito. En todo caso, la piedra es resistente al calor, aporta un ambiente natural cálido y su mantenimiento es sencillo.

Por otro lado el mármol y el granito se han buscado desde siempre cuando lo que se pretendía era crear ambientes clásicos y aun solemnes en la decoración de las estancias.

Proporcionan un acabado muy elegante. Es es el motivo por el cual se suelen emplear también el suelo y las paredes del hogar, alrededor del fuego. Y sobre todo en éstos últimos, el denominado mármol travertino es uno los más buscados para conseguir ese ambiente a caballo entre natural y sofisticado.

El mármol puede presentarse al natural o en bruto, pero también pulido, apomazado, envejecido… En todo caso, quien se decida por esta roca caliza habrá de tener en cuenta que su mantenimiento es más delicado que el otros tipos de piedra (puede rayarse y hay que tener ciertas precauciones a la hora de limpiarlo).

Otro material clásico empleado como revestimiento para chimeneas es la madera, que debe ser cuidadosa y profesionalmente colocada, ya que es necesario instalar un material aislante entre ella y la chimenea para que la separe del fuego y el calor, y evitar que cualquiera de ambos la afecten. Su acabado proporciona un estilo rústico o elegante; incluso combinando con algún otro material de revestimiento.

En cuanto al acero inoxidable y otros revestimientos metálicos, como el acero corten, aportan un aspecto industrial. Nos centraremos más en este último, al estar muy en auge. Se trata de un material constructivo de color rojizo-anaranjado que también se utiliza mucho en escultura, en decoración, etcétera. La diferencia entre este tipo de acero y clásico es que a los aceros corten no les afecta la corrosión, gracias a su aleación de cobre, níquel y cromo, elementos químicos que crean una fina película en su superficie que, mediante una serie de procesos de mojado y secado, forma su característico aspecto de acero oxidado.

El aspecto decorativo del revestimiento

Desde siempre, uno de los materiales más populares para recubrir las paredes del hogar ha sido el ladrillo refractario, por lo económico y lo sencillo de su instalación, y por su resistencia a las altas temperaturas. No se daña con la acción del fuego: antes al contrario, continúa calentado la estancia una vez apagado. También la cerámica, ya que es muy resistente y capaz de almacenar el calor en el interior del hogar.

Una de las últimas mejoras en el revestimiento para chimeneas es el empleo de vermiculita, un mineral ignífugo con una alta capacidad aislante y que resulta bastante económico. En forma de planchas que se distribuyen por el interior del hogar, consigue mejorar la eficiencia de la combustión, ya que logra que el calor se disipe antes al exterior del hogar. Además, no afecta en la limpieza de la chimenea en la que se instale, aunque su relativa fragilidad aconseja evitar los golpes.

Y en el caso de las chimeneas insertables, lo más habitual es emplear el hierro forjado para recubrir el interior de la unidad, y se sella con masilla termorresistente. Solución que también se usa para sellar las grietas que se produzcan en las chimeneas de obra.

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