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Cómo añadir al certificado energético la chimenea

por | Nov 30, 2020 | Chimenea, Eficiencia Energética | 0 Comentarios

¿Tienes una casa en el campo, o una vivienda antigua, y deseas alquilarla o venderla? ¿Vas a pedir una subvención en tu comunidad autónoma para el establecimiento de turismo rural que regentas?

Seguro que en cualquier de estos, u otros casos similares, te has encontrado con una pega a la hora de añadir en el certificado energético una chimenea o estufa, sea de leña, pellets o gasoil.

Legislación poco clara al respecto

Y es que te vas a encontrar, sí o sí, con que la legislación no deja claro cómo ha de aplicarse, justificarse o interpretarse esta equipación o instalación en un documento oficial de estas características.

Cuando además, la expedición del certificado energético en el que queremos incluir la chimenea es una competencia transferida a cada comunidad autónoma.

Con lo que pueden imaginar que el inconveniente se multiplica por 17.

Y que sí, que existe ahora mismo más de uno y de dos compatriotas tuyos, pero equidistantes muchos kilómetros de tu hogar, que andan con la misma contrariedad: cómo calcular la potencia y rendimiento de la chimenea o estufa, en función de el tipo de combustible que queme (leña, pellets, carbón, gasoil…); si es o no el tipo de instalación principal a la hora de calentar la vivienda, o se trata más bien de un elemento decorativo, con un pequeño aporte energético exclusivamente ceñido a la sala donde se ubica; si se emplean métodos de propagación del calor emitido, como radiadores, convectores, etcétera.

Como deshollinadores profesionales nos encontramos a menudo consultas sobre este tema: legalizar equipos o instalaciones a través de diferentes tipos de documentos, a presentar ante una institución u otra, según convenga.

Así que, si estás dándole vueltas a cómo añadir en el certificado energético tu chimenea o estufa, te recomendamos precisamente ponerte en nuestras manos.

Porque lo podemos tramitar por ti, una vez concluida nuestra labor de instalación o deshollinado, y te ahorramos las molestias ocasionadas.

Cada CC AA un criterio

Porque vamos a ver, las chimeneas o las estufas de leña, ¿no son con lo que se ha calentado siempre, se calienta hoy y se va a seguir calentando una gran parte de la humanidad?

¿Cómo es que, entonces, a estas alturas, no está claramente indicado en las legislaciones –por mucho que estas varíen en los requisitos exigidos de un territorio autónomo a otro– de qué manera añadir y a qué criterios atender en el certificado energético una chimenea?

En primer lugar, es preciso distinguir esta clase de instalación según el tipo de combustible que empleen.

Leña

Así, si hablamos de leña o madera, obtenidas directamente de alguna masa forestal cercana o adquirida a un tercero, lo hacemos de un combustible que no añade CO2 a la atmósfera.

Porque lo que hace dicha masa forestal es captar el CO2 de la atmósfera y, al quemarse, la madera lo devuelve a medioambiente.

A diferencia de los combustibles fósiles, que añaden a la atmósfera un CO2 que estaba “almacenado” en bolsas de petróleo en la corteza terrestre.

En segundo lugar, a la hora de calcular calcular su potencia y rendimiento, estaría también el tipo de generador empleado.

Aunque es indiferente, si hablamos de incluir en el certificado energético una chimenea, pues la calificación obtenida es la misma.

Un detalle comprensible, desde el punto de vista de emisiones de CO2 a la atmósfera.

Biomasa

También es importante saber si realmente se hace un uso regular de la chimenea o estufa de biomasa.

Si se dispone de la facilidad de obtener el combustible a emplear en algún terreno o de un proveedor cercano a la vivienda no sería necesario incluirlo en el cálculo para la certificación.

Y en caso de poseer alguna fuente adicional de calor o si el equipo no se usa más que ocasionalmente, tampoco debiera incluirse.

En todo caso, siempre puede especificarse detalladamente en las observaciones del certificado energético al mencionar la chimenea.

Nuestra recomendación sobre este tema es que el mejor criterio a seguir es siempre, siempre, el que se maneje en el órgano al que va a ser presentada la certificación.

Por lo que nuestro conocimiento constituye un valor añadido.

Los expertos opinan

Y es que la certificación energética de edificios está diseñada para proporcionar información sobre las características energéticas de una vivienda, y conocer el gasto energético anual aproximado.

El documento incorpora un informe que evalúa las características de la vivienda en comparación con la media de su zona climática. Y también contiene información sobre el ahorro económico que se obtendría si se aplicaran medidas para reducir el gasto energético.

E incorpora recomendaciones y mejoras para obtener un comportamiento más eficiente, aumentar el confort de la vivienda y reducir el gasto energético.

Por nuestra parte, ya te hablamos sobre las mejoras que puedes llevar a cabo en este terreno.

A este respecto, dos fuentes deberían ser las más relevantes a la hora de consultar cómo incluir en el certificado energético la chimenea.

El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) se limita a señalar –de forma un tanto perogrullesca– que los criterios para la realización de dicho certificado oficial «deberán ser establecidos por el técnico, siempre y cuando no contravengan lo dictado en el Real Decreto de obligado cumplimiento».

De igual forma, continúa, «se deberán tener en cuenta los criterios del órgano competente de cada territorio autónomo encargada del registro de los mismos. Por tanto, recomendamos ponerse en contacto con dicho órgano en la comunidad autónoma de la que se trate».

Por su parte, Efinovatic, la empresa compuesta por el equipo técnico y directivo que desarrolló unos de los procedimientos oficiales de certificación energética de edificios existentes asegura que la inclusión el certificado energético de la chimenea o estufa de leña no está especialmente contemplada en los procedimiento.

«Y por lo tanto se debería introducir como caldera estándar de biomasa. Pues realmente los datos de la instalación no van a tener influencia en las emisiones globales y por lo tanto en la calificación, dado que el coeficiente de paso de consumo de energía final a emisiones de la biomasa es cero».

E incluso añade que si solo se utiliza puntualmente, «lo mejor sería no incluirla».

 

Fotografía de Arnaud Mesureur en Unsplash

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