Limpiar una chimenea de gasoil

Cómo limpiar una chimenea de gasoil

Mucho se habla estos días de los combustibles fósiles y del carbón, con motivo de la Cumbre Mundial del Clima recién celebrada en Madrid. Pero…

¿sabías que los derivados del petróleo son los carburantes más sucios que se emplean para quemar en busca de calor?

De manera que, si tienes una chimenea de gasoil, no solo has de inspeccionarla cada año, sino que también debes plantearte examinar y deshollinar la salida de humos al menos  anualmente, pues los subproductos emitidos durante la combustión de este combustible procedente del petróleo son muy volátiles y corrosivos.

Detección de problemas comunes

Si bien es cierto que, como sucede en el caso de las convencionales, de leña, puede llevarse a cabo una sencilla labor de cuidado y limpieza que evite males mayores, hay una serie de señales hacen necesario poner una caldera de gasoil en manos de un deshollinador profesional.

Ya nos has leído en otras ocasiones, insistiendo en que el mantenimiento periódico es una tarea necesaria, que mantiene la chimenea en buenas condiciones de funcionamiento y la ayuda a funcionar de la manera más eficiente posible.

Esta tarea de mantenimiento permite también que el profesional encuentre y repare problemas menores antes de que se conviertan en complicaciones costosos.

Los siguientes problemas detectados en una chimenea de gasoil requieren experiencia profesional:

Hollín excesivo  

Una cantidad razonable y normal de hollín es un problema muy habitual, tanto en las de gas como en las calderas de gasoil.

Ahora bien, un aumento excesivo lo que ocasiona es que que el calor que produce la chimenea se escape precisamente hacia el conducto de ventilación exterior, en lugar de hacerlo llegar a casa.

En otras palabras, eficiencia energética echada a perder.

Pero ojo, que el una cantidad de hollín excesiva también representa un riesgo de incendio, además de aumentar el riesgo de intoxicación de los miembros de la familia y las mascotas por monóxido de carbono.

De modo que, observar restos negruzcos, partículas de hollín u óxido en el conector de ventilación de humos o en las superficies horizontales cercanas a la chimenea de gasoil es un claro indicio de que necesita algo de lo siguiente: limpieza y servicio, el reemplazo del intercambiador de calor o un ajuste del quemador.

Tareas todas ellas que conviene dejar en manos de un deshollinador acreditado.

Una llama irregular

Un poco de hollín del quemador (no más de 3-4 milímetros), tras recibir sus correspondientes servicios periódicos de mantenimiento, es algo normal.

Sin embargo, existe un problema a tratar si el hollín reaparece poco tiempo después de que un profesional lo haya limpiado.

La siguiente pista a la que debemos prestar atención, como usuarios de es a la luz piloto de la chimenea de gasoil.

Mirando por la ventanita hemos de comprobar que sea de color azul, no amarilla.

Una llama de este último color, débil o irregular puede ser una señal de que el quemador está sucio, cuando no directamente obstruido; que tiene un encendido defectuoso, un problema de termopar (pequeña diferencia de potencial), o un intercambiador de calor agrietado; o bien que la caldera se encuentra ubicada en una habitación con corrientes de aire.

Aunque una llama amarillenta también puede indicar que hay un equilibrio poco adecuado de gases alrededor de dicha luz piloto.

Ciclos cortos o frecuentes

Llamamos un ciclo corto al hecho de que la chimenea de gasoil funcione con normalidad durante un corto período de tiempo, y se apague.

Si esta anomalía se produce con frecuencia puede deberse a una mala configuración del termostato, a que dicho componente esté defectuoso, a un flujo de aire deficiente, a un problema del intercambiador de calor o a un filtro obstruido.

Problemas a la hora de encender, y de permanecer encendida.

Esta es sin duda una indicación de que puede necesitar un nuevo termostato.

Tal problema también puede ser el resultado de un mal cableado, una luz piloto rota o un motor del ventilador roto.

Calor insuficiente

En efecto, una cantidad insuficiente de calor es otra pista definitiva de problemas con una chimenea de gasoil.

Cuando una caldera no calienta un espacio de forma adecuada, puede tener la pega de un tamaño incorrecto para el espacio a caldear, o bien tener el filtro obstruido e incluso un simple problema con la luz piloto.

También es una indicación de que el termostato podría estar defectuoso.

Ruido excesivo

Partiendo de la base de que una chimenea de gasoil no es precisamente un aparato silencioso, también es cierto que no debería hacer ruido exagerado.

Que genere sonidos extraños significa por lo general que existe un problema de flujo de aire, un quemador obstruido, un problema de ignición o que se trata de un asunto mecánico.

Por último, hay que prestar atención a si el ventilador funciona continuamente.

Un mecanismo de ventilación que siempre está en marcha, encendido, puede ser consecuencia de que el interruptor/limitador no está cumpliendo su función, haciendo trabajar a su “colega” de forma innecesaria.

La labor de mantenimiento que efectuamos en una chimenea de gasoil tiene también diversos pasos.

Que como podrás observar –si has leído con atención los problemas comunes que te acabamos de detallar– están relacionados con los principales componentes de la caldera:

Verificamos el correcto funcionamiento del termostato.

Una batería agotada en un termostato puede hacer que la caldera no produzca calor.

Nos aseguramos de que el termostato esté en el modo “calor” y que el ajuste de temperatura sea más alto que la propia temperatura ambiental (según la habitación donde esté instalada).

El ventilador debe estar en “auto” para que el no funcione continuamente, sino sólo cuando le corresponda.

Sustituir los filtros de aire

Sustituimos los filtros de aire de forma regular.

Porque unos filtros de aire sucios provocan no pocos problemas que son prevenibles.

Por ese motivo, reemplazar o simplemente limpiarlos, siempre de acuerdo con las instrucciones del fabricante.

Los deshollinadores, además, asesoramos al propietario si la habitación en la que se encuentra el aparato tiene corrientes de aire inconvenientes.

Esto es, si observamos que hay problemas con la luz piloto, que se  apaga cada dos por tres, le comunicamos que su chimenea de gasoil está ubicada en una sala en que podría tener demasiada corriente de aire.

A veces, basta sencillamente con cerrar la ventana o la puerta de la habitación correspondiente para acabar con este problema.

De acuerdo, algunas de las pistas que te hemos ido detallando en este artículo, y que ayudan a mantener una caldera de gasoil funcionando correctamente, parecen al alcance de cualquiera con un poco de sentido común.

A pesar de lo cual te recomendamos dejar la instalación de la propia chimenea, su mantenimiento, las reparaciones mecánicas y los problemas con cualquiera de sus componentes en manos de un deshollinador experto.

Y es que si no lo haces, puedes provocar daños más graves, aumentar el riesgo de inseguridad e incluso llegar a anular la garantía del propio electrodoméstico.

Por eso, programa el mantenimiento de tu caldera para garantizar que tu hogar sea acogedor durante todo el invierno, sin interrupciones molestas

Siempre puedes consultarnos, sin ningún compromiso, y saber qué ofertas tenemos disponibles para el adecuado mantenimiento de una chimenea de gasoil.

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Fotografía realizada por Nick Cooper en Unsplash

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