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Trucos para evitar problemas de humo en nuestra chimenea

por | Mar 17, 2020 | Chimenea | 0 Comentarios

Como deshollinadores profesionales, la llamada más común que recibimos es sobre los problemas de humo en las chimeneas.

A veces, éste puede llenar la estancia en la que se ubica el fuego.

Pero en otras, ni siquiera los miembros de la familia son conscientes de que tienen un exceso de humo mal evacuado, porque es muy sutil.

Pero si a la mañana siguiente de haber estado usando la chimenea con normalidad huele como si hubiese cerca una fogata recién apagada, lo más probable es que exista algún tipo de problema de humo, tan leve que es necesario atajar para evitar, incluso, trastornos mayores.

Y por tanto la visita del deshollinador se hace mas que necesaria.

Y es que los humos y gases que ocasiona el fuego transportan partículas que terminan por acumularse en los conductos de las chimeneas.

Es lo que de forma general llamamos hollín.

Estos restos impedir el correcto paso del aire, de forma similar al colesterol en las arterias, por lo que la combustión se vuelve cada vez menos eficiente hasta que los humos ni siquiera puedan salir al exterior.

Limpiar el hollín es tarea de un deshollinador profesional, ya que son necesarias ciertas herramientas específicas que consiguen acceder a todas las cavidades de los conductos y acabar con cualquier problema de humo excesivo.

Chimenea sucias u obturadas

Veamos cuáles son las causas más comunes del exceso de humo mal ventilado en una chimenea, y así podremos irles poniendo solución una a una.

Durante su uso, el humo sube por el tubo de ventilación de la chimenea.

Esto, como te hemos explicado en otras ocasiones, recubre el tubo con un subproducto llamado creosota.

¿Qué ocurre?

El problema de la creosota

Pues que con el tiempo, la acumulación de creosota se vuelve más gruesa a medida que el conducto de ventilación va disminuyendo de tamaño.

Dicho recubrimiento no solo es peligroso, porque es altamente inflamable, sino que crea un problema de humo que empeora progresivamente, a medida que la creosota se acumula y el conducto de ventilación se vuelva más y más estrecho.

Tipos de Obstrucciones

Aunque también puede tratarse de una obstrucción dentro de la chimenea y/o en la tapa del “tiro” o regulador.

Debes llevar a cabo una revisión en busca de posibles obstrucciones dentro del conducto de salida, tales como nidos de pájaros, ramas de árboles, hojas, colmenas de abejas… e incluso la pelota de voleibol que empezasteis a echar en falta hace unos meses.

Además, con el uso, la tapa que recubre la chimenea se puede taponar.

El tipo de leña

En especial si se emplea madera que aún guarda cierta humedad o se quema mucho papel.

Un problema a veces asociado a los troncos “prefabricados”.

Y es que la leña que no ha sido envejecida lo suficiente tiene un mayor contenido de humedad que no solo crea un fuego que despide más humo, sino que crea más acumulación de creosota dentro de la chimenea.

De hecho, en nuestra opinión como expertos, el contenido idóneo de humedad de la leña no debe sobrepasar el 25%, si no quieres tener un problema de humo. 

Como regla general es aconsejable tener leña envejecida entre seis meses y un año.

Previamente partida para que se seque más rápido y guardada a salvo de la lluvia y la nieve, pues la madera seca se vuelve a hidratar con el clima húmedo; por lo que conviene cubrir la pila de troncos si está a la intemperie.

¿Quieres saber cual es la mejor leña para chimeneas?

Compuerta cerrada

Antes de encender el fuego del hogar no está de más asegurarse de que el regulador esté abierto.

No, no sonrías.

Un problema de humo causado por un “tiro” cerrado sucede con más frecuencia de lo que piensas.

Si no estás seguro de si la compuerta permanece abierta o no, enciende una linterna dentro de la chimenea y chequéalo antes.

Además, a medida que las chimeneas envejecen, el mecanismo del regulador se vuelve más difícil de operar e incluso se puede agarrotar.

El mantenimiento es importante

Si el “tiro” no se abre completamente haz que lo revise un deshollinador profesional, que ha resuelto este mismo problema en numerosas ocasiones.

Debes tener en cuenta que cuando más usamos la chimenea es cuando hace frío afuera.

Y que por lógica también hay aire frío dentro de la tubería.

Un aire que es pesado y denso, especialmente si está lloviendo en el exterior, y que actúa como un tapón.

Si enciendes el fuego en el hogar, nada más llegar al chalé o después de un tiempo sin usar, puede que el humo no ascienda como es debido, sino que se extienda por la habitación.

Ese aire frío en el interior de la chimenea se va a ir calentando paulatinamente por sí solo a medida que el fuego vaya cobrando cuerpo, aunque no antes de que la casa se llene de humo.

Nuestra recomendación profesional

Aquí nuestro consejo es, al menos durante la temporada de más frío, calentar el conducto de ventilación de la chimenea antes de encender el fuego.

Y para eso, lo mejor es colocar los troncos lo más al fondo posible dentro del hogar.

Abrir el regulador y enrollar un periódico viejo como una “vara”.

Encender entonces el extremo de la misma y sostenerla lo más cerca posible del regulador abierto, durante 1 o 2 minutos, para calentar el aire del conducto, hasta ver que el humo que desprende sigue su camino natural hacia arriba.

Y en ese momento, encender el fuego con normalidad.

Flujo incorrecto de aire

Tal vez el problema de humo de su chimenea sea simplemente de retorno o de presión de aire negativa.

El hecho de que nuestras casas sean cada vez más herméticas, con ventanas y puertas que impiden la más mínima corriente de aire crea esta situación paradójica.

Un fuego requiere oxígeno, y en una casa “hermética” existe una cantidad limitada de aire “fresco”, por así decir.

El simple hecho de abrir una ventana o una puerta corredera cerca de la chimenea proveerá al fuego del oxígeno que necesita para el proceso de combustión, y ayudará a que el humo salga por la chimenea.

Una construcción incorrecta

También el hecho de que la chimenea se construyese de forma incorrecta, sin tener en cuenta la fórmula que relaciona la altura y el ancho de la abertura del hogar y la cámara de combustión, el diámetro de la tubería de evacuación (entre otros factores) y la altura del propio conducto de la chimenea, entre otras cosas, va a ocasionar un problema de exceso de humo.

De hecho, dos sistemas de evacuación de humos en una misma estructura de chimenea pueden crear problemas los dos conductos están a la misma altura en la parte superior; esto es, una al lado de la otra.

Cuando se usa una chimenea, el humo asciende y, al salir por la parte superior, el viento puede introducirlo en la otra tubería; en una especie de “efecto sifón”.

Deshollinado periódico

Bien.

Esta no es una lista completa de los problemas de humo en las chimeneas, pero sin duda es el decálogo de las más común.

Algunas de ellas las hemos tratado en profundidad en este mismo blog, o lo vamos a hacer en breve, por lo que te recomendamos un repaso de los asuntos ya abordados en el mismo.

Y ya sabes que siempre recomendamos deshollinar periódicamente, sobre todo tras la temporada de mayor empleo.

Y es que dejar a punto los conductos, la cámara de humo, el regulador… ayuda a que la combustión sea más eficiente, ahorrando en leña, proporcionando un delicioso calor de hogar y evitando cualquier problema de humo en nuestra querida chimenea.

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